Ahora me gustaría volver a perderme por las maltratadas calles de Psiris, hasta aparecer en la horadada plaza de Monastiraki. Tal vez, coger un souvlaki y una cerveza, ya ves, nada sofisticado pero nada más ateniense, y deslizarme por el empedrado hasta Thissio, como si quisiera competir con el tren que tengo a mi lado. Entraría en el parque y me quedaría embobado admirando el templo de Hefestion, y al poco, con la mágica perspectiva de la Estoa de Átalo, antes de escalar hacia la Acrópolis. De camino hacia la cumbre, disfrutaría una vez más de imaginar como fueron los días de gloria del Odeón de Heródes Ático, y una vez en lo más alto, admiraría la grandeza del Partenon, que ha resistido dignamente a los avatares de la convulsa historia helénica. Al descender, lo haría por la cara contraria, para ir a parar justo al Teatro de Dioniso, el mismo que vió el estreno de las tragedias de Sófocles, Esquilo, y Eurípides, y desde allí seguiría caminando hacia abajo, hasta cruzar la calle Stadiou, para ver la puerta de Adriano y lo que queda de lo que un dia fué el Templo de Zeus, el dios de dioses, y me pararía a descansar en los Jardines de Zappeion o en los Jardines Nacionales.
O tal vez, iría al Museo Arqueológico Nacional, maravillado por la riqueza cultural que todavía conserva la capital helena, pese al espolio de las grandes potencias imperiales que la han saqueado históricamente. Después bajaría por 28 de Octubre, hasta dar con la desordenada plaza de Omonia, y siguiendo Stadiou o subiendo hasta Panepistimiou, me iría hasta la Plaza Syntagma, a ver el enésimo cambio de guardia ante la tumba del soldado desconocido. Desde allí, cogería la calle Lycavittos, con sus empinadas escaleras, hasta llegar a los pies del monte que le da nombre, y subiría andando hasta la cumbre para tener la mejor vista posible de Atenas, esa alfombra de casas que se extiende hasta el Pireo, y que solo encuentra límite en el Mar Egeo. Desde allí, el Acrópolis parece una pequeña protuberancia, alegremente iluminada al caer la noche. Bajaría por la otra cara en el funicular, para coger el metro de Evangelismos, y dirigirme hacia Monastiraki, pero esta vez, para trepar hasta la más perdida de las tavernas de Plaka, ese pequeño pueblo, esa isla maravillosa en medio de la megaurbe ateniense, y degustar los manjares de la tierra, acompañados por un Moschofilero que nos caliente la sangre, hasta el punto de necesitar que el sonido de un bouzouki nos arañe el alma...
5 Dijeron la suya...:
Bienvenido, Toni!
MAPAS DE CRETA
ESTA ES LA CARTA GEOGRÁFICA DE LA DUDA.
Cabos de ausencia y bahías de incertidumbre.
El puerto veneciano se paraliza en la niebla
y un aire muy frío mueve apenas silencio.
Huele a ceniza en las orillas. No hay nadie
que repare las viejas naves arruinadas.
La noche es un alarde de inútiles luminarias.
Porque no estás tú, no hay nadie.
Aún así
todos sabemos que la partida es inaplazable.
Definitiva será. Yo también lo sabía,
pero lloré el sigilo de tu viaje sin rumbo.
El cartero no llamó a mi puerta
y dobló, negligente, tus mapas irrepetibles.
No teníamos nada más.
- - -
(Es un fragmento de Helénika, que he recordado ahora, leyendo tus comentarios tan llenos de nostalgia).
Geia sou Atenas! Un fragmento muy bonito...He empezado por Atenas, pero también escribiré sobre Creta, que me ha robado el corazón, en especial Chania.
Como me pediste, te informo de que la iglesia de Monastiraki sigue con vallas, y que la plaza no existe: es un agujero por las obras que estan haciendo.
¿Como va la obra de teatro?
Ta leme. Filakia.
Ufffff, no se si releer todo ese recorrido que yo mismo hice tan recientemente me ha gustado o me ha rematado con el hacha nostálgica de doble hoja.
Me encontré en Atenas con un conocido que me informó sobre la preparación para el proximo verano de un viaje, en grupo, monográfico a Creta. Si llegado el momento, como me dijo, recibo datos más concretos los pondré a disposición de cualquiera.
Voy un poco atareado. Nos vemos.
F.
Mmmm... deliciosas fotografías las de tus viajecitos...
Pigmalion, será un placer compartir información sobre Creta. Yo ahora ya la conozco un poquito...
Gracias Annula, la verdad es que el primero que se queda embobado con las fotos soy yo mismo, ¡y eso que he estado allí!...
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